Siempre me ha chiflado la gente con espíritu crítico.
Con un toque de humor, eso es imprescindible..
Pero esa capacidad de darse cuenta de la tontería que nos rodea y saber reírse de ella, de la inocencia de algunos (vista con cariño) y de la poca vergüenza de otros (con una indignación medida), ese mirar desde el humor sarcástico y hacer cómplices a los que nos rodean… todo eso… no tiene precio.
Además… a colación, últimamente me sonrío con los telediarios por esas ganas de darle importancia a lo que no la tiene, o quitársela a lo que puede importar, y me impacta, y me río. Busco qué es lo que intentan insuflar desde el control mediático y veo una gran labor publicitaria-marketiniana, que consigue que me indigne conmigo misma, de mi capacidad de aguante y persistencia por informarme. Inoceeeeente de mí.
Si en realidad hago un trabajo triple: Escuchar lo que dicen, buscar la trampa e intentar leer lo que no se dice. Un arte, vamos.
Seguramente la mitad de las veces me quedo con el guión descuartizado y sin entender nada. Pero pese a ese cansancio, la experiencia empieza a ser un hobby. Me engancha.
Hoy, de todo el politiqueo, la crisis, las discusiones del tripartito, la lluvia y el frío (qué probablemente sea de lo poco cierto que se dice)… solamente me ha sorprendido una noticia “un tío ha matado a su ex, la ha descuartizado y la ha repartido por la autopista”… me ha dado qué pensar… A ver, sin malas interpretaciones… asesinar, creo que seríamos capaces casi-todos, con un estado de rabia, desequilibrio, falta de claridad, impotencia, y cuatro malos vicios… pero… cortar en trozos a alguien… que has conocido.. y cargar los trozos para “desparramarlos”… eso… eso… me da mucho mas miedo que 60 puñaladas en 20 segundos.
En fin, dejando lo gore a un lado, recomiendo la lectura entre líneas de las noticias, de los anuncios sobre el orden en que se programan y tras qué emisión… de los debates, ropa que se utiliza, tiempos, presentadores (que últimamente son más opinadores…) e incluso de las fechas de partidos de fútbol, y puestos en observar… los mismísimos resultados.
Puedo ser muy paranoica, pero empiezo a creer (tarde, ya lo sé)… que el control mediático, social y económico ahora huele más que nunca. Cansa. Se nota. Sino, de qué íbamos a aguantar, en el siglo XXI , un presidente que no tiene ni flores de inglés, un opositor que no sabe hablar, unas portavoces corruptas, un ex-presidente que avergüenza.. como si no hubiera gente verdaderamente preparada para dar la talla. Es desconcertante. Es increíble. Es como la 13, Rue del Percebe, versión nacional (o te ríes, o apagas la tele).
