
La madre pierde la custodia porque es una histérica que se ha dedicado a comerle la olla a la hija para que odie a su padre. Hasta el punto en que la hija le tiene fóbia y no quiere verle.
El padre lleva el caso a los tribunales y le dan la custodia a los abuelos paternos y a la madre una orden de alejamiento por 6 meses. Ya que parece que queda demostrado que la madre ha sido la clara inductora del sentimiento de la hija hacia el padre. Vale.., hasta aquí la ficción.. ahora viene la realidad:
¿Como se puede determinar que una madre ha inculcado odio? ¿Cómo se sabe que lo mejor y menos traumático para una hija es que la separen de la madre inculcadora?.
¿Se pretende dar una lección a la madre pese al trauma que se genere a la hija? ¿Es eso moral?
Parece que a la justicia (esa del pañuelito y la balanza) no se le ocurre nada mejor para remediar la situación que provocar que la niña huya de los abuelos escondiéndose en un centro comercial y llamando a su madre porque la echa de menos… Menudo Dramón!!!
11 Juliol, 2007 a les 7:17 pm |
Cada dia esta més clar que la peña està fatal! Bé…. i que la justicia no existeix ja fa temps que ho sabem….
Però en aquest cas la justicia lo hace para proteger al menor o a quién coño! Y el principio pro niño….no existe? per flipar!!
11 Juliol, 2007 a les 7:51 pm |
La sol·lució em sembla del tot salomónica.
Al jutje o la jutjessa li caldien unes quantes classes de intel·ligència emocional.
(per suposat a la mare també…)